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Tierra en Trance
Entrevista a Darío Arcella, director de “Crónicas de la Gran Serpiente”
Por Pablo Russo

Crónicas de la gran serpiente es una película de memorias que vuelven desde tiempo ancestral a hablarnos del presente y del futuro. Los pueblos originarios exponen su filosofía y cosmovisión. Mineros, campesinas, artesanos, cazadores, entre otros, muestran desde su saber los nuevos y antiguos rostros del desprecio y la explotación. Estos testimonios, registrados en sus territorios, narran historias míticas y crónicas de la violencia conquistadora, a través de animaciones, imágenes de archivo, dramatizaciones de las voces de los primeros observadores europeos, la crítica de Fray Bartolomé de las Casas, la mirada de Charles Darwin o la de Sucesos Argentinos.

Fue filmada entre 1994 y 2006 en Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile y Perú, y está dirigida por Darío Arcella, con quien hablamos de éste trabajo.

Últimamente hay varias películas que tratan el tema de los pueblos originarios, generalmente desde problemáticas puntuales, ¿Cómo fue que te interesaste en el tema y cómo te contactaste con las distintas comunidades?

Esta temática la estoy trabajando desde hace 30 años, desde mis tiempos de estudiante de cine en Avellaneda. En los ´80 tuve el privilegio de trabajar en pequeños roles con Fernando Birri y con Jorge Prelorán que, sin duda, son los iniciadores (junto a Raimundo Gleyzer) de la mirada documental sobre la problemática social, que ponen el eje de la narración en los intereses de los grupos o personas retratadas. Un cine que participa su arte y técnica en función del retratado. Cuando hice mi primer largo, Warnes Aparte en 1991, la comunidad del Albergue Warnes (una comunidad heterogénea desde todo punto de vista) tomó como propia la realización del film pero eso no significó de nuestra parte concesión alguna en los contenidos a mostrar, por el contrario la gente se abrió a contar su vida cotidiana, su mundo. Para esto fue necesario, una consulta con los vecinos primero, con los delegados después, una convivencia real para superar aquello de “vos te vas, yo me quedo!”.

En las comunidades indígenas el recelo del blanco que viene a filmar y se va y no aparece más y probablemente se llena de dinero con nuestra imagen es constante, no solo por los que filman sino por que desde hace 500 años es así. Para hacer Crónicas de la Gran Serpiente trabajamos con varias comunidades de 11 Naciones Originarias, en todas el proceso fue el mismo, a algunas nos acercamos mediante un antropólogo con un trabajo de campo previo, en otras con algún contacto de alguna organización indígena y en las más a través de líderes comunitarios. En todos los casos hubo un consulta previa y un llamado a toda la comunidad para que nosotros expongamos que íbamos a hacer, para qué y cómo, hubo momentos difíciles, en cuanto a que no querían que se filme pero, salvo en Chiapas (la respuesta de la Junta de Buen Gobierno de Oventic fue: “Hay momentos para hablar y momentos para callar, ahora debemos callar”), pudimos trabajar en las 11 naciones. Y con respecto a problemáticas puntuales, la idea del film es que si bien los problemas son los mismos en todas las comunidades (pérdidas culturales, territoriales y espirituales) mostramos un aspecto distinto en cada comunidad pero común a todas, con la idea central de mostrar la unidad filosófica de estos pueblos más allá de la metáfora con que se defina a la relación con el ambiente o a la divinidad.

El Grupo Documenta está integrado por directores de cine, artistas de distintas disciplinas, antropólogos, filósofos, comunicadores, técnicos, dirigentes indígenas, esto ayudó a sostener el trabajo en el tiempo.

¿Por qué sostenés que se trata de un trabajo “desde” los pueblos originarios” y no “sobre los pueblos originarios?

En realidad es un juego de palabras, no es lo mismo decir filmo SOBRE los pueblos que filmo CON los pueblos, esto es que nuestro trabajo se establece desde una relación de participación e interés de las comunidades en la realización del film. La participación es compartir un interés, por ejemplo la Nación Yshir utilizó un armado del material para sus presentaciones ante organismos internacionales para decir ESTO SOMOS. Por otro lado, el material en bruto es de las comunidades, en el caso Yshir, filmamos en cuatro oportunidades desde 1994 hasta 2006, en 2009 entregamos casi 100 horas de material que es patrimonio de la Comunidad, es su Historia y así lo viven. Parte de esas 100 horas corresponden a la segunda película de la trilogía: Anuhu Yrmo -Nuestro Mundo-, que si va a ser sobre un caso específico, la problemática que trae aparejada la declaración de Reserva de Biósfera por parte de la UNESCO al territorio ancestral Yshir. Los contenidos que nuestra cámara captó son patrimonio de las comunidades.

¿En qué consistió el “asesoramiento filosófico” y el “asesoramiento antropológico” de la película?

No me gusta la palabra asesor, en realidad en los títulos figuran como contenidistas, utilizamos contenidos filosóficos y antropológicos, pues no fue una asesoría sino una participación del Dr Vicente Rubino en la elaboración de los conceptos que corresponden a la cosmovisión eurocentrista, al Amauta José Bautista Flores en la conceptualización de las distintas cosmovisiones americanas y su síntesis filosófica, o en el caso de los contenidos antropológicos el trabajo del Dr Mario Blaser en lo que corresponde a la interpretación de signos, símbolos e ideas para su representación. La tercera parte de esta trilogía, la película se llama La Ceremonia y cuenta desde lo simbólico el pasaje de niño a hombre en la Nación Yshir y para narrar esto es fundamental no solo una relación amplia y abierta con la comunidad sino entender que se está filmando para que la representación sea la adecuada, dura tres meses, y la síntesis y la conceptualización es fundamental.

¿Hubo alguna incidencia de la cosmovisión de los pueblos originarios en el estilo del documental? ¿Se traduce de alguna manera a la pantalla la cosmovisión originaria? Pienso, por ejemplo, en los intentos del boliviano Jorge Sanjinés en llevar la cosmovisión aymará al cine, generando planos secuencias, historias discutidas con las comunidades y en idioma aymará. ¿Hubo algo de esto al momento de trabajar en el documental?

Desde el momento que trabajamos juntos en la realización del film, hay incidencia directa de la cosmovisión de los pueblos retratados en la estructura narrativa. Mi pensar es lineal, mi formación, mi origen es lineal, mi estructura de pensamiento es así; la estructura de pensamiento de los pueblos americanos es circular, su concepción del tiempo es circular, en la medida que complementamos nuestras visiones el resultado es constructivo. Dice el Amauta queshwua José Flores de la narrativa en las presentaciones a las que él asiste: “el film respeta los tiempos de relato de nuestros hermanos, la aparente lentitud es reflexión y la reiteración de conceptos es avance narrativo, es la expresión de la transformación circular de las ideas”. En lo que hace a la estructura, se trabajó con la idea de que el hilo conductor fuera la historia oral, imprecisa en apariencia, que nos permite acceder a rupturas temporales con respecto a la cronología historiográfica. Marcado por un curso azaroso en cuanto a quien sigue a quien en el relato. Podría decirse un “homenaje” al gran libro de Eduardo Galeano Memorias del Fuego.

¿Para qué público está pensado?

Creo que es para un amplio espectro de público, mucha gente que ve el film dice “esto no me lo contaron en la escuela!”. Al contar una historia que no es la historia que nos enseña la educación formal, aquella que dice que los incas, los mayas y los aztecas vivieron en grandes civilizaciones y nada más, hace que ésta película sea importante para todo público. Nos hace mucha ilusión la llegada al público estudiantil tanto secundario como universitario. Hemos hecho proyecciones en Universidades y trabajado con profesores secundarios con alguna sensibilidad al tema con muy interesantes resultados. Y también para el público de las comunidades, estamos viendo de trabajar con los cinemóviles en las provincias y llevar la película de diversos modos. A propósito, dice el Sabio Kuna Olonaidiginia: “Hermanos y nietos míos, que les enseñan a ustedes en la escuela? Les enseñan que nuestros abuelos sufrieron mucho, que nuestros abuelos han muerto por millones a lo largo de Abia Yala? Nada!. Esa Historia la sabemos nosotros y no está escrita”.

¿Qué repercusiones tuvo entre los pueblos originario que tuvieron acceso al documental?

Básicamente dos reacciones: por un lado sentirse presentes en el film en cuanto a la sensación de verdad histórica, de ver representadas en distintos pueblos sus luchas cotidianas, y por otro lado la voz de los ancianos como voz valorada. Como la voz de su Historia.

Algo que noto cuando se habla de la cosmovisión originaria y se la contrapone a la cosmovisión occidental capitalista es que se describe un mundo idílico en el que supuestamente vivían los pueblo originarios antes de la llegada de los blancos, y se deja de lado que en el continente también habían guerras, imperios poderosos, y pueblos que sojuzgaban a otros pueblos. ¿Es algo deliberado? ¿Será que lo que vino con la conquista opacó todas las diferencias anteriores? ¿Alguna reflexión al respecto?

No es el caso de esta película contraponer buenos contra malos. Lo que se propone es hacer visible que los pueblos originarios de América no solo tenían y tienen una cosmovisión más o menos poética sino que tenían y tienen un sistema de ideas tanto o mas complejo que el que trajo el europeo. En América se desarrollaron filosofías de norte a sur, y de este a oeste infinitas teorías del hombre en relación íntima con el ambiente, ni los de la selva eran inferiores en su saber ni los de la montaña con sus conocimientos de astrofísica superiores, era la relación con el ambiente la que marcaba hacia dónde se orientaba el saber. La modificación del medio era una necesidad, no un fin. Hubo guerras, miserias humanas y demás, en general los mitos fundacionales tienen una guerra o alguna matanza como origen de una cultura, entre los Kuna, la primera guerra de su historia sirvió para formar el concepto de Defensa. Pero el punto de partida era otro, nada más que eso, no es el impulso del poder lo que movía a las guerras. Lo que se muestra en la película es que la base filosófica, que es común a todas las etnias de América, es la relación llana con la naturaleza. El hombre ES naturaleza, al no haber jerarquías no hay poder como lo entendemos los judeocristianos. Los europeos trajeron en sus mochilas la carga de la jerarquía, el hombre debe sojuzgar a la naturaleza, a las fuerzas naturales para su provecho, lo dice la Biblia en la primera hoja. Y el hombre Americano estaba muy por debajo en esta jerarquía europea, sirva para ejemplo: Los españoles llamaron “mataco” a los Wichi, mataco significa animal de poco valor en el español antiguo, Wichi significa “el que vive la vida plena”.

¿Cuál pensás que es la vigencia y la importancia de la cosmovisión originaria en la actualidad?

Indudablemente la diversidad favorece a un pueblo, para su propio crecimiento como nación. Los estados modernos son multiculturales y multinacionales. Mientras más culturas florezcan, más visiones de las cosas habrá, menos verdades absolutas, y menos fascismos encubiertos. El monocultivo no es bueno para la tierra, eso lo sabemos, sin embargo vean el empecinamiento de los productores de soja!!! Creo que las culturas originarias de América tienen en la comprensión de sus filosofías mucho para enseñarnos, y tenemos mucho para compartir. Decía el Jefe Seatle en 1860: “Esto lo sabemos, la tierra no pertenece al hombre sino que el hombre pertenece a la tierra, el hombre no tejió la red de la vida, es solo una hebra. Todo lo que le haga a la red se lo hará a si mismo”.

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